Ellas me confunden. No lo saben pero quizá lo sospechan. Me producen un enorme maraña de emociones sin control pero que por suerte logro identificar. Ambas me gustan, me atraen lo admito, por no sé que pretenden, cuál es su intención con todo eso que dicen y hacen. Debe ser porque no estoy acostumbrado.
Una me confunde, porque, no se si le atraigo. No es que tenga el ego inflado, eso no va conmigo. Pero como interpreto todos esos mensaje y señales que creo que me manda. Ese es el problema con ellas, nunca se sabe si lo que uno cree que quieren decir es realmente lo que quieren decir. Y ellas lo reconocen, es parte de su naturaleza esa ambigüedad.
La primera es linda, bella, dulce, divertida, guapa; con una hermosa sonrisa y unos ojos preciosos. Me confunde con sus miradas, con sus abrazos, con la atención que a veces me da aún cuando estamos también con los demás. Me confunde cuando secretea con su amiga, como aquello de “Viste… almas gemelas!”, ¡sí claro!, como si tal cosa existiera. Me confunde todavía más cuando se acerca al otro, lo abraza o le habla muy de cerca, deja que acaricie su cara o la bese en la mejilla, me confunde porque su amiga le pregunta si le gusta y ella responde “Ay! Solo somos muy buenos amigos”. Me confunde por aquello de “Ya estas dormido?….Te quiero”. Me confunde por la batalla de mensajes que se desata luego de habernos visto y salido, la batalla se da con ellos, no conmigo. Conmigo el tono es diferente, no es “!Que chiva!”, es más bien, “Gracias, pero…. Mmmm”. Eso no me confunde, me trae de nuevo a la realidad. La primera, ¿que quiere?, en todo caso, ¿con quién?. La verdad, con ella todavía no sé, repito, me atrae, pero me confunde.
La segunda, también es bella, es aún (para mí) más dulce, y muy agradable. Ella me confunde también por sus miradas, por eso de “Mmmmm que frió! Jajajaja” (maldito correo). Me confunde por que dejó que la abrazara y le acariciara el brazo mientras llegábamos. Me confunde porque se preocupa por mi, me pregunta si ya llegué. Me confunde porque me deja tomarle la mano. Me confunde con su acto de “no son celos, es que me molesta que no me ponga atención mientras le estoy hablando”. Me confunde porque si se le nota la cara de celos cuando el otro abraza a la primera. La segunda me atrae, pero de esa no tengo indicios de que sienta alguna atracción por mi (en realidad de la primera tampoco).
Ambas me atraen, pero creo que si existe alguna señal esas están en mi cabeza. No sé, yo soy muy malo en eso de interpretar las señales, ya me ha fallado muchas veces. Y menos con ellas, nunca se sabe. Lo peor es que yo puse las reglas o requisitos, y quizá soy el que más deseos tiene de transgredirlas. Sé que todos lo tienen. Habrá que ver que sucede. Como digo, es muy seguro que todo eso exista solo en mi cabeza.